Chancay quiere comerse al continente – Hay anuncios que suenan a promesa política y otros que, francamente, parecen el tráiler de una superproducción asiática con final feliz. Lo dicho por el MEF sobre la futura Zona Económica Especial Privada (ZEEP) en Chancay cae, sin duda, en la segunda categoría.
Con ese aplomo que solo tienen los ministros cuando creen que van a dejar huella, Denisse Miralles salió a explicar —en un foro solemne de la SNI, con gente tomando apuntes como si estuvieran en la NASA— que una ZEEP en Chancay no será una maqueta bonita, sino la piedra angular de un corredor logístico-industrial capaz de atender a toda Sudamérica. Así, sin sonrojarse.
La idea es sencilla y, al mismo tiempo, ambiciosa: darle a Chancay un régimen tributario y aduanero tan seductor que las inversiones internacionales hagan fila. Menos trámites, menos enredos, más incentivos. Algo así como decir: “Vengan, aquí el país sí funciona”.
Según la ministra, las ZEEP no son un truco impositivo, sino una plataforma para atraer industrias completas, mover cadenas logísticas enteras y generar empleos que no desaparezcan tras las elecciones de turno. Una especie de Disneylandia industrial, pero con containers en lugar de castillos.
Chancay y su nuevo rol protagónico
La geografía, que a veces es cruel, esta vez juega a nuestro favor.
Chancay está a tiro de piedra del Callao, pegadito al Aeropuerto Jorge Chávez y cerca del futuro Parque Industrial de Ancón. Miralles dice que esta conexión es tan poderosa que convertirá la zona en un nodo Asia–Pacífico, una especie de sala VIP para el comercio entre China y Sudamérica.
Manufactura, ensamblaje, almacenamiento, distribución… todo orbitando alrededor del megapuerto. Como si el país, por fin, hubiera encontrado su vocación logística y decidiera asumirla sin complejos.
Los números que dicen “algo grande está pasando”
Cosco Shipping —los dueños del monstruo portuario— reportó que en su primer año el puerto ya movió más de 270 mil TEU, y al ritmo que fue llegó a 350 mil TEU cerrando el 2025. Un hub portuario en toda regla, con apellido chino y proyección continental.
El MEF agrega otro dato que suena casi a secreto bien guardado:
por cada empleo directo que genera una Zona Económica Especial, aparecen entre 1.5 y 3 empleos indirectos. Una multiplicación que cualquier político quisiera adjudicarse en campaña.
El reglamento: ese papelito que puede cambiarlo todo
Claro, para que el sueño funcione, falta escribir el bendito reglamento de la Ley 32449. Miralles prometió que lo están preparando con “carácter prioritario”.
(En lenguaje peruano eso podría significar desde “está para firmarse mañana” hasta “lo estamos viendo después del almuerzo”, pero confiemos en que esta vez sí es en serio.)
Lo cierto es que, según la ministra, ese reglamento será crucial para asegurar seguridad jurídica, aduanas modernas y reglas claras. Sin eso, todo quedaría en discursos bonitos que se disuelven con la misma velocidad que un titular de prensa.
Conclusión: el país se prepara para jugar en ligas mayores (o al menos eso dice el MEF)
Chancay, ese balneario que muchos conocíamos por su castillo turístico y sus playas frías, está siendo reescrito como personaje principal en la novela económica del país.
Una ZEEP podría convertirlo en el backstage de Sudamérica: donde se ensambla, se almacena, se mueve y se exporta.
¿Lo lograremos?
No lo sabemos
Pero el MEF, con la ministra Miralles liderando la orquesta, ha decidido que sí.
Y por primera vez en mucho tiempo, la historia suena creíble.
ACABAS DE LEER: Chancay quiere comerse al continente (y el MEF dice que sí puede)




